lunes, julio 26, 2010

¿Y ahora?

"Perú 21" acaba de poner en relativa evidencia la participación de Castañeda en el escándalo de la empresa Comunicore. La media de peruanos con acceso a información en línea lo sospechábamos, pero para el resto de la población el impacto de la noticia mermará de manera considerable la preferencia por Castañeda en las elecciones.

Esto no debe alegrar: se sabe que la única beneficiada con éste escándalo es la hija del dictador, Keiko, quien repuntará en las encuestas, aunque se entiende que la finalidad de tan exhaustiva investigación por parte del hijo ejemplar de "El Comercio" es darle una oportunidad a la Chakana de Toledo. Si Alan la tuvo, no hay motivos para pensar que Alejandro no pueda tenerla.

Sin embargo, nuestra conciencia electoral es tan pobre que la puedo resumir en las palabras de mi abuelo: “todos roban”. Y claro, como sabemos que todos roban, qué más da, los empresarios apoyaran al que esté dispuesto a compartir botín y la plebe apoyará a aquel candidato que les permita agenciarse una cutrita (Vaso de Leche, Comedores populares, chambita y carnet para mis sobrinos, etc.)

Este pensamiento maloliente nos hace víctimas de una circunstancia eterna: sólo se benefician algunos, los demás que se jodan. En plena dubitación, vemos como la gente de la sierra se muere de frío. Vemos como veinte millones de soles, de nuestros bolsillos, se han repartido entre un grupo de empresarios y nuestro alcalde, al cual pensamos poner como presidente, vemos como Keiko se gradúa en EU con un presupuesto educativo de un millón de soles que también fue fruto de nuestro sudor. Y a pesar de todo ello, nos rehusamos a pensar en política, a formar una conciencia que nos convierta en los principales fiscalizadores de nuestros gobernantes.

La siniestra nube se ha colocado una vez más como regente en los futuros comicios electorales. Mi mente, a veces negativa, me hace tentar la posibilidad de que Kouri será alcalde y Keiko presidenta. KK. Caca. Más de lo mismo.

Quizá las cosas cambien cuando, sentados en una mesa, nos olvidemos de esa bendita frase que se ha convertido en nuestro lastre: “dicen que de futbol, de religión y de política es mejor no hablar”. Nada más conveniente para nuestros candidatos.




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1 comentario:

ty dijo...

Me gusta mucho tu blog y cómo escribes. Ten seguro que te visitaré más a menudo.

Saludos,
Sara.