sábado, febrero 04, 2012

Escribe.




Cuando estés insomne,

Escribe.

Cuando estés solo en el silencio de tu pequeña covacha,

Y la tragedia te azote, furiosa;

La tristeza rasgue tu corazón, la pena te haga trizas,

Escribe.

Hazlo a la primera hora de la mañana,

Cuando algún extraño sueño te haya perturbado,

Cuando escuches que la vida empieza en las calles,

Y la gente siga con su paso acelerado;

Detén el tiempo.

Escribe.

Siéntate en las tardes calurosas, insoportables,

En el pequeño corredor, en el pasillo:

Espera por el viento de la tarde,

Ese que trae el olor a rosas.

Y aviva los viejos dolores;

Ese que revuelve tus entrañas,

Y que destruye la sonrisa que todos conocen,

Respíralo, llévalo hondo,

Escribe.

Piensa en todos los pecados cometidos,

Piensa en toda la familia olvidada,

Piensa en tus peores conflictos,

Aleja el optimismo,

Enfrenta la derrota,

Tómala por las astas,

Escribe.

Déjale la ciencia ficción a las películas,

Habla sobre la vida,

Sobre los demonios que rodean el amor,

Sobre todas aquellas injusticias que has presenciado,

Sobre todas aquellas mujeres

Que para bien o mal llenaron tu vida,

Empezando por tu madre.

Muéstrate agradecido.

Escribe.

Hazlo en la crudeza del invierno,

En las noches del romántico otoño,

En la esplendorosa primavera,

Hazlo incluso, en el último momento de tu vida,

Cuando todas las fuerzas te hayan abandonado,

Y la muerte, perturbada,

Entre en la habitación sin encontrarte arrepentido,

De nada,

Regálale tus últimas palabras,

Toma una hoja en blanco:

Escribe.




jueves, enero 26, 2012

LEJOS DE LA TIERRA



No digo que te extrañe,

Por ese fino vacío en el viejo mueble que amparaba nuestras tardes;

Ni por mirar la vida a través del cristal empañado de tu ausencia;

Ni por escuchar tu voz en tantos labios cubiertos con el brillo que nunca usabas.


No digo que me hagas falta,

Porque la mesa me quede grande y la comida restante termine en la basura;

Ni por las notas ausentes sobre la mesa con esa letra menguante de tu mano zurda;

Ni por el golpe de tu rodilla como un rito sagrado al iniciar la mañana.


No digo que me hagas falta,

Es sólo que los días de fiesta se han olvidado del color blanco de tu vestido;

Es tal vez que mi mejilla ya no sufre adormecida por el cúmulo incansable de tus besos;

Es tal vez que la calle es grande y aún no me acostumbro a ese trecho que antes ocupabas.


No digo que te extrañe,

Es sólo que estas viejas prendas que todavía uso no pueden librarse de tu aroma;

Es tal vez el ocio, que me impide limpiar el estante donde han quedado los buenos recuerdos;

Es tal vez mi paladar, que no está acostumbrado al sabor de los nuevos tiempos.


Es quizá que empujo la vida,

Hacia un horizonte maravilloso,

Y siento pena,

De que llegue el día

En que desaparezcas por completo

Y dejes de ser

Ese momento único y perfecto

Por el cual escribo.



lunes, enero 23, 2012

Escribir 3

Escribir es el arte de mentirle a los demás siendo sincero con uno mismo.