
Por cada gota de traición, que se escurre entre tus manos,
Hay una lágrima absurda, recorriendo mi mejilla.
Un lastimero silencio, que empaña los largos años.
Una sonrisa arbitraria, cubierta de hipocresía.
Adiós, dicen tus labios.
Tu mano, no busca dejarme, temblorosa.
Tus ojos se llenan de una nostalgia tardía.
Echas la pena al hombro, huyes.
Y yo le corto la garganta a esta rutina.
