
Cuando estés insomne,
Escribe.
Cuando estés solo en el silencio de tu pequeña covacha,
Y la tragedia te azote, furiosa;
La tristeza rasgue tu corazón, la pena te haga trizas,
Escribe.
Hazlo a la primera hora de la mañana,
Cuando algún extraño sueño te haya perturbado,
Cuando escuches que la vida empieza en las calles,
Y la gente siga con su paso acelerado;
Detén el tiempo.
Escribe.
Siéntate en las tardes calurosas, insoportables,
En el pequeño corredor, en el pasillo:
Espera por el viento de la tarde,
Ese que trae el olor a rosas.
Y aviva los viejos dolores;
Ese que revuelve tus entrañas,
Y que destruye la sonrisa que todos conocen,
Respíralo, llévalo hondo,
Escribe.
Piensa en todos los pecados cometidos,
Piensa en toda la familia olvidada,
Piensa en tus peores conflictos,
Aleja el optimismo,
Enfrenta la derrota,
Tómala por las astas,
Escribe.
Déjale la ciencia ficción a las películas,
Habla sobre la vida,
Sobre los demonios que rodean el amor,
Sobre todas aquellas injusticias que has presenciado,
Sobre todas aquellas mujeres
Que para bien o mal llenaron tu vida,
Empezando por tu madre.
Muéstrate agradecido.
Escribe.
Hazlo en la crudeza del invierno,
En las noches del romántico otoño,
En la esplendorosa primavera,
Hazlo incluso, en el último momento de tu vida,
Cuando todas las fuerzas te hayan abandonado,
Y la muerte, perturbada,
Entre en la habitación sin encontrarte arrepentido,
De nada,
Regálale tus últimas palabras,
Toma una hoja en blanco:
Escribe.