
*Un agradecimiento especial a los protagonistas de esta historia. Sobre todo al que estuvo del otro lado de la línea.
El ladrón, luego de arrebatar el costosísimo celular, sale del Mc Donald´s. Los dos hermanos corren detrás de él. Están cerca de alcanzarlo, pero el tipo sube a un auto blanco, donde cuatro compinches celebran la exitosa faena. El semáforo cambia a verde y el auto avanza, luego dobla a la derecha, para salir a la avenida La Marina.
-Préstame tu teléfono –le dice el hermano menor al mayor.
Toma el celular prestado, marca el número de emergencias de la Policía Nacional.
(Timbrado insistente, casi eterno). Una voz grave contesta la llamada.
-Emergencias, buenas tardes.
-Si. Buenas tardes señor, acabo de sufrir un robo. Mi celular. Aquí en Mc Donald’s de la avenida La marina. Me lo arrebató un ladrón –Contesta el menor, sin perder la calma.
-A ver. Cálmese un poquito –contesta el policía- ¿Cuénteme qué le paso?
-Si. Como le digo, estoy aquí en Mc Donald´s de la avenida La Marina. Mi celular se lo robó un ladrón. Acaba de subir a un auto blanco y…
-¿Un ladrón?
(No, imbécil, un bombero, un ingeniero, un policía baboso como tú), ha de pensar el menor.
-Sí. Un ladrón, señor. Como le digo, fue aquí en el Mc Donald’s de la avenida La Marina. Ha subido a un auto blanco que va en dirección este.
-Un auto, ¿no?
(No, un trasbordador espacial, puta, un barco, huevón, ¿es sordera o cojudez?), piensa nuevamente el hermano menor. Menea la cabeza, parece presagiar el derrotero de la conversación.
-Si. Un auto blanco, Datsun, del ochenta y dos, más o menos, placa OQ-2472, va por la Av. La Marina. Hay cuatro individuos, el ladrón viste con casaca jean celeste…
-¿Reconoció al ladrón?
(Si. Es más me tomé foto con él. Lo conozco desde chiquito, crecimos juntos). El menor capitula.
-Si. Lo reconocí, por eso se lo describo.
-Ya. ¿Cómo fue el robo? –pregunta el diestro oficial.
-Me robaron dentro del Mc Donald’s. El tipo me arranchó el celular.
-¿Qué hacía usted dentro del Mc Donald´s?
(Jugaba golf, piensa el menor. No, es más. Hacía patinaje sobre hielo y coreografías)
-Estaba con mi familia, celebrando el cumpleaños de mi primito.
-¿Comiendo?
-¿Es eso realmente importante? –contesta el menor, perdiendo un poco la paciencia-. La verdad, quería saber si pueden alertar a alguna patrulla para que intercepte el vehículo…
-Subieron a un carro, ¿verdad? ¿Pudo identificar el vehículo?
(Datsun, del ochenta y dos… ya te dije. YA TE LO DIJE), el menor esta al borde de la histeria. Recurre a paciencia médica. Lo intenta nuevamente.
- Si señor. Si. Un auto blanco, Datsun, del ochenta y dos. Placa OQ-2472.
-Datsun, esos son cómo los Toyotas, ¿verdad?
(¿Y yo qué diablos sé? ¿Y eso qué importa?, y, en todo caso, ¿no eres tú el policía?)
-La verdad desconozco mayormente, señor.
-¿Cuantos tipos iban dentro?
-Cuatro o cinco.
-¿Cuatro o cinco? –repregunta el policía-. Decídase
-Ya. Cuatro. Van por la avenida la Marina.
-Muy bien.
-…
-… (La voz carraspea)
-Bueno. Entonces, van a mandar el patrullero, ¿verdad? –pregunta el hermano menor, apelando a su cordura.
-¿Cuál es su nombre, señor?
-Marco Moreno
-Muy bien. Mire señor Marco: tiene que apersonarse a la comisaría de San Miguel y sentar una denuncia del hecho... ¿Dijo Mc Donald’s de avenida La Marina, ¿verdad?
(Si supieras todo lo que te quiero decir, hijo de tu mamá, piensa el hermano menor).
-Si. Ahí mismo, jefe.
-Mmmmm… mmmmm. Creo que eso es de la jurisdicción de Pueblo Libre… ¿O de San Miguel?
(No tengo la más puta idea)
-La verdad es que no lo sé.
-Bueno. En todo caso vaya a la comisaría y consulte, debe de presentar una denuncia y…
CLICK!
El hermano menor corta la llamada. Su hermano mayor lo mira, extrañado.
-Y, ¿qué te dijeron, broder?
-Olvídalo compadre, vamos nomás al cumpleaños. Ya fue.
-Préstame tu teléfono –le dice el hermano menor al mayor.
Toma el celular prestado, marca el número de emergencias de la Policía Nacional.
(Timbrado insistente, casi eterno). Una voz grave contesta la llamada.
-Emergencias, buenas tardes.
-Si. Buenas tardes señor, acabo de sufrir un robo. Mi celular. Aquí en Mc Donald’s de la avenida La marina. Me lo arrebató un ladrón –Contesta el menor, sin perder la calma.
-A ver. Cálmese un poquito –contesta el policía- ¿Cuénteme qué le paso?
-Si. Como le digo, estoy aquí en Mc Donald´s de la avenida La Marina. Mi celular se lo robó un ladrón. Acaba de subir a un auto blanco y…
-¿Un ladrón?
(No, imbécil, un bombero, un ingeniero, un policía baboso como tú), ha de pensar el menor.
-Sí. Un ladrón, señor. Como le digo, fue aquí en el Mc Donald’s de la avenida La Marina. Ha subido a un auto blanco que va en dirección este.
-Un auto, ¿no?
(No, un trasbordador espacial, puta, un barco, huevón, ¿es sordera o cojudez?), piensa nuevamente el hermano menor. Menea la cabeza, parece presagiar el derrotero de la conversación.
-Si. Un auto blanco, Datsun, del ochenta y dos, más o menos, placa OQ-2472, va por la Av. La Marina. Hay cuatro individuos, el ladrón viste con casaca jean celeste…
-¿Reconoció al ladrón?
(Si. Es más me tomé foto con él. Lo conozco desde chiquito, crecimos juntos). El menor capitula.
-Si. Lo reconocí, por eso se lo describo.
-Ya. ¿Cómo fue el robo? –pregunta el diestro oficial.
-Me robaron dentro del Mc Donald’s. El tipo me arranchó el celular.
-¿Qué hacía usted dentro del Mc Donald´s?
(Jugaba golf, piensa el menor. No, es más. Hacía patinaje sobre hielo y coreografías)
-Estaba con mi familia, celebrando el cumpleaños de mi primito.
-¿Comiendo?
-¿Es eso realmente importante? –contesta el menor, perdiendo un poco la paciencia-. La verdad, quería saber si pueden alertar a alguna patrulla para que intercepte el vehículo…
-Subieron a un carro, ¿verdad? ¿Pudo identificar el vehículo?
(Datsun, del ochenta y dos… ya te dije. YA TE LO DIJE), el menor esta al borde de la histeria. Recurre a paciencia médica. Lo intenta nuevamente.
- Si señor. Si. Un auto blanco, Datsun, del ochenta y dos. Placa OQ-2472.
-Datsun, esos son cómo los Toyotas, ¿verdad?
(¿Y yo qué diablos sé? ¿Y eso qué importa?, y, en todo caso, ¿no eres tú el policía?)
-La verdad desconozco mayormente, señor.
-¿Cuantos tipos iban dentro?
-Cuatro o cinco.
-¿Cuatro o cinco? –repregunta el policía-. Decídase
-Ya. Cuatro. Van por la avenida la Marina.
-Muy bien.
-…
-… (La voz carraspea)
-Bueno. Entonces, van a mandar el patrullero, ¿verdad? –pregunta el hermano menor, apelando a su cordura.
-¿Cuál es su nombre, señor?
-Marco Moreno
-Muy bien. Mire señor Marco: tiene que apersonarse a la comisaría de San Miguel y sentar una denuncia del hecho... ¿Dijo Mc Donald’s de avenida La Marina, ¿verdad?
(Si supieras todo lo que te quiero decir, hijo de tu mamá, piensa el hermano menor).
-Si. Ahí mismo, jefe.
-Mmmmm… mmmmm. Creo que eso es de la jurisdicción de Pueblo Libre… ¿O de San Miguel?
(No tengo la más puta idea)
-La verdad es que no lo sé.
-Bueno. En todo caso vaya a la comisaría y consulte, debe de presentar una denuncia y…
CLICK!
El hermano menor corta la llamada. Su hermano mayor lo mira, extrañado.
-Y, ¿qué te dijeron, broder?
-Olvídalo compadre, vamos nomás al cumpleaños. Ya fue.
(Continuará)