martes, julio 20, 2010

Seis decepciones


*En la foto: Haya de la Torre desayuna con Odría para formar la colisión APRA-UNO, luego de que Odría fuera el primer persecutor y encarcelador de Apristas. Ahora huele a alianza entre el APRA y Keiko. ¿o estamos paranoicos?

TENGO derecho a ser paranoico. Soy un ciudadano común y corriente que en sus treinta años ha visto seis gobiernos, muchos de ellos calamitosos, otros tan solo vergonzosos. Seis. 30 años.

Soy sincero. Ha habido muchos cambios. Todos como fruto de un desacierto anterior. Todos en beneficio de unos cuantos. No es mi trabajo felicitar al gobernante que hace bien las cosas. Es obvio que tiene que hacerlas bien, por eso el pueblo deposita su confianza en él. Felicitar por hacer bien las cosas y dejar de mirar las cosas malas es algo imposible. Ninguna empresa hace eso con sus ejecutivos o gerentes. No veo porque yo, que trabajo y que a través de mis impuestos genero el sueldo de mis gobernantes, debo ser tan permisivo. Si en mi empresa robo un clip, es seguro que me botarán. Si un gobernante hace lo mismo, ¿no debería correr el mismo destino?

Pero siguen ahí. Respaldados por la gente pobre, esa gente que sigue creyendo en la labia enredada y musical de García, o en las gestas violentas y radicales de Ollanta. En la candidez fingida de Lourdes o en la inocencia de Fujimori, que es el único argumento que tiene su hija para aspirar al poder. Nosotros no queremos a nadie. En realidad no sabemos ni que queremos. Muchos de mis amigos prefieren ser neutrales, prefieren seguir aguantando el descuento de 100 o 200 soles en sus boletas como tributo al gobierno, mientras este roba y coimea a su antojo. No les importa, igual les queda plata.

Conozco dos posiciones: La de derecha y la de izquierda. La derecha siempre será defendida por los ricos. La izquierda es sinónimo de revolución y radicalismo. Por eso los medios de prensa siempre favorecen a la derecha. Por eso siento que todo lo que me rodea, las encuestas, los reportajes, la televisión y radio, apoya a la derecha a como dé lugar. Lo hacen para asegurar sus empresas, para que su legado millonario perdure. Otros favorecen la derecha porque recibirán favores políticos. Porque ayudaran a alguna universidad a salir adelante, porque son pro empresarios, porque gustan del lobby y el libre mercado y los frutos monetarios que pasen por debajo de la mesa.

La izquierda en cambio, está muerta. Y cuando quiere levantarse siempre es noqueada. Si pienso en izquierda lo primero que veo es una hoz y un martillo. Luego pienso en Lenin y Marx y claro, es una cojudez. Pero la derecha sabe que la izquierda busca justicia social y responsabilidad laboral. Eso no conviene, implica hacer demasiada inversión y mermar las ganancias de sus empresas. Mejor es vender la idea de que al menos estamos progresando, lentos pero seguros, y llenar sus bolsillos con premura, antes que la izquierda pueda defenderse y salir adelante. Entonces tendrán que pensar en cambios en la legislación laboral y en políticas de reestructuración social, entonces tendrán que sacar dinero de sus bolsillos que tratarán de que sea el menos posible. La derecha ruega que eso no suceda, usa sus medios a favor de ese interés. Y lo hace bien.

Entonces los grandes medios de comunicación, cuyos dueños también dirigen otras empresas, nos vuelven a vender más derecha: Keiko o Castañeda. No habrá más. No puede haber más. Darle cobertura a otro candidato sería suicidio. Saben que Keiko = Fujimori y que Castañeda es una tumba cuando de malos manejos se trata (tal es el caso de Comunicore). Es la derecha que ellos necesitan, la que se dedique a montar su circo y robar. La que no joda. Nada de cambios y política social. La gente vive feliz con sus 550 soles de sueldo mínimo y su impuesto de Quinta Categoría. La gente no pide horas extras. La gente, la gente no necesita saber nada. Solo Keiko y Castañeda, cualquiera, que importa.

Tengo derecho a ser paranoico. ¿O acaso exagero?

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