
Naúfrago en este mar de desgracia,
No tengo el valor para pedir auxilio.
Arrastrado por la corriente del sinsentido
Lastrado por las anclas de mis errores,
De la pérdida
De todo aquello que ha desolado mi corazón
Y me ha empobrecido.
No tengo el valor para clamar por misericordia
Ni siquiera fuerzas para nadar
En este mar siniestro
Que se alimenta,
Todos los días,
De mis lágrimas
Y me lleva a la deriva, entre recuerdos felices
Que ahora solo sirven
Para hacer más dolorosa mi derrota.
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