
Así,
entre la luna abundante en el cielo de tu piel,
bajo la fronda humedecida de tu bosque,
tras la montaña sedosa de leche y miel.
Así.
como el jardín de hierba roja en que reposa,
tu prima castidad, la verja rosa,
el beso con sabor a eternidad.
Va,
entre fines y principios, imperfecta,
pero esperando en vela -la puerta abierta-
un rio con caudal de inmensidad.
Va,
de sur a norte por tus vastos pastizales,
alimentándose del polen de tu vientre,
ardiendo en vigoroso frenesí.
Así va,
Así.
entre la luna abundante en el cielo de tu piel,
bajo la fronda humedecida de tu bosque,
tras la montaña sedosa de leche y miel.
Así.
como el jardín de hierba roja en que reposa,
tu prima castidad, la verja rosa,
el beso con sabor a eternidad.
Va,
entre fines y principios, imperfecta,
pero esperando en vela -la puerta abierta-
un rio con caudal de inmensidad.
Va,
de sur a norte por tus vastos pastizales,
alimentándose del polen de tu vientre,
ardiendo en vigoroso frenesí.
Así va,
Así.
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