
La espléndida luz,
El rayo,
Que dibujan tus pupilas
Esta madrugada
Mientras sujetas mi mano
Al momento de marcharte
Se dibuja tibio
Sobre el agua
Recorre mis venas
Se clava
Como una astilla aguda
Entre mis costillas
Enterrando mis palabras
En el fondo de un libro viejo
Guardado
En la prudente distancia
En impecable silencio
Mientras me acerco
Al brillo perfecto
Que acaricia la mañana.
El viento estival
Que asoma entre las comisuras
De tus labios rosa
Cargados de complicación
Y magia,
Se cuela por mis ventanas,
Se instala en mi pecho,
Perfuma el intento
De no volver a encontrarme
Con la pared indiferente
De tu mejilla;
Sacude la luz de los faroles
Esta madrugada
Revuelve viejos recuerdos
Antiguos amores
Los convierte en polvo
En una foto gastada,
Imposible de guardar el oro
Que nos brinda este momento.
Te yergues
Sobre las puntas de tus zapatillas
Arqueas el cuerpo,
Alientas la última cuota de calor
Que nos rodea
En este momento tímido
Un poco absurdo
Sabiéndote impía
Enterrando bajo el césped
Lo que sentías por otro.
Permites que mi mano
Recorra tu mejilla,
Que nuestros cuerpos se junten,
Que el viento se calme,
Que el fulgor de tus ojos
Se extinga
Y te unes a mí
Esta madrugada
Como la cómplice de mi vida
Mientras nos acercamos
Al brillo perfecto
Que acaricia la mañana.
